Celebrando la identidad sin fronteras: El alcalde de Arcola y su emotiva visita a los 388 años de Cadereyta
Por Luz Citlali Mtz
A 388 años de su fundación, Cadereyta Jiménez se vistió de gala para celebrar su historia, sus tradiciones y, sobre todo, su gente. El ambiente de fiesta que inundó las calles y la Unidad Deportiva no solo reunió a más de 12,000 jimenenses, sino que también tendió un puente simbólico entre Arcola, Illinois, uniendo a este municipio de Nuevo León con un inesperado rincón de Estados Unidos.
El invitado de honor en esta celebración fue el alcalde de Arcola, Illinois, Jesús Garza y su familia. Su presencia no fue casual. Detrás de esta visita histórica se esconde una historia de migración y lazos familiares que demuestran cómo las raíces no conocen de fronteras. Garza, un hombre de cultura Jimenense y estadounidense con legado de sus antepasados mexicanos, llegó a Cadereyta para ser testigo de primera mano de las tradiciones que resuenan en el corazón de su comunidad en Illinois.
Mientras miles de personas bailaban al ritmo de Jorge Celedón y la Banda Regia La Treviñosa, la presencia de Garza simbolizó una conexión profunda y humana. Su visita fue un homenaje a la resiliencia y al orgullo de los mexicanos que han llevado su cultura más allá de sus fronteras, enriqueciendo a comunidades como Arcola con su trabajo y sus costumbres.
El alcalde de Cadereyta, Carlos Rodríguez, “El Cuate”, y su esposa Aleida Montemayor, recibieron a su homólogo estadounidense con la calidez y hospitalidad que caracteriza a los jimenenses. En medio de un evento que celebraba la identidad local con fuegos artificiales y drones que dibujaron figuras emblemáticas en el cielo, la visita de Garza recordaba que, a casi cuatro siglos de su nacimiento, Cadereyta sigue trascendiendo, no solo a través de su historia, sino a través de la gente que lleva un pedazo de esta tierra en su corazón, sin importar dónde se encuentre.
La cabalgata, el izamiento de bandera y la gran fiesta en la Unidad Deportiva no solo fueron actos de conmemoración, sino una reafirmación del espíritu jimenense.
